LA JUVENTUD SE REBELA CONTRA LA IZQUIERDA

LA JUVENTUD SE REBELA CONTRA LA IZQUIERDA

La juventud, gracias a las redes sociales, está descubriendo la verdad sobre la historia de nuestro país y dándose cuenta de las mentiras que la izquierda nos cuenta. Cada vez son más los jóvenes que quieren conocer la verdad. El gobierno de izquierdas pretende borrar de nuestra historia lo que no le interesa, como los crímenes de ETA, por ejemplo. Buscan imponer su versión como memoria oficial del Estado, como si estuviéramos en Corea del Norte o en la China de Xi Jinping. En el mundo libre no existe una historia oficial que excluya al resto; al contrario, es legítimo y legal defender opiniones contrarias. La izquierda totalitaria, sin embargo, no lo tolera y llama “fascista” a todo aquel que no se calla o que no piensa igual.

Otro ejemplo es la santificación de los asesinos, presentados como personas bondadosas y honradas que defendieron la democracia y nunca hicieron daño a nadie. Mienten, mienten y vuelven a mentir. A mí, en el colegio catalán, me explicaron que Lluís Companys fue un santo para Cataluña. Y me engañaron. ¿Cómo iba a ser un santo alguien que asesinó a todos aquellos que no pensaban como él? No era un santo, era un asesino. En los colegios de Cataluña NO explican que Companys permitió el asesinato de 2.441 sacerdotes, religiosos y monjas en Cataluña durante la Guerra Civil. Tampoco cuentan que ordenó la muerte de más de 8.129 catalanes por no compartir sus ideas: ciudadanos católicos, simpatizantes de la derecha política o simples fieles que asistían a misa. Solo por ese motivo su nombre aparecía en las listas negras de los Comités de Milicias, y eran asesinados a sangre fría. Si Companys estuviera vivo, a mí me habría fusilado. ¡Qué vergüenza quienes lo homenajean! Están blanqueando a un asesino, y lo hacen adoctrinando y engañando a los jóvenes en los colegios.

Algo parecido me ocurrió con Miguel Ángel Blanco y Gregorio Ordóñez. Pregunté a la profesora de historia sobre estos asesinatos y su respuesta fue expulsarme de clase. Nos contaban que ETA era un movimiento pacífico y democrático. ¿Cómo pueden permitir que se cuenten estas mentiras en los institutos? Yo sabía la verdad porque me gustaba leer e informarme, y en el examen de historia lo escribí. Puse algo como: “La verdad es que una banda de delincuentes quiso adueñarse del destino de España por la fuerza, porque con la palabra eran incapaces de convencer a nadie. Y para ello mataron, secuestraron, extorsionaron, acosaron, expulsaron y destruyeron. Hoy todavía se esconden estos crímenes, y además se permite que los terroristas tengan representación en las instituciones, escaños, homenajes, fondos públicos y una historia de España escrita a su conveniencia”. Lógicamente, me suspendieron.

Cada vez son más los jóvenes que no se callan ante las imposiciones, que son críticos con las mentiras y que exigen que se les explique la historia tal y como fue. Por ejemplo, vemos que cada vez más jóvenes llevan pulseras con la bandera de España, pulseras de la Virgen María o colgantes con la cruz. Algo que en cualquier otro país sería “normal”, aquí se convierte en un gesto de rebeldía frente a una izquierda totalitaria. Porque por llevar una pulsera con la bandera nacional o un crucifijo, nos señalan, nos acosan y nos llaman “fachas”. Y la juventud está harta: quiere defender a España y, gracias a las redes sociales, se atreve a contar la verdad.

Un Estado democrático no debería manipular la historia. Una democracia no puede imponer una memoria única y oficial, y, sobre todo, no puede permitir que los terroristas sigan ocupando escaños. Señores, estamos ante la mayor infamia política de la historia reciente de España.

Martí Guarch Director de cine

Martí Guarch Director de cine

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